El tango es uno de los símbolos culturales más importantes de Buenos Aires y de la Argentina en general. Surgió a fines del siglo XIX en los barrios populares de la ciudad, especialmente en zonas portuarias como La Boca y San Telmo, donde se mezclaban inmigrantes europeos (italianos, españoles, franceses), criollos y afrodescendientes.
Orígenes
Nació de la fusión de ritmos como la **milonga criolla**, la **habanera** y ritmos africanos.
Se bailaba en los conventillos y prostíbulos de los suburbios porteños, al inicio con un toque marginal.
Poco a poco fue ganando aceptación en salones más refinados, primero en París y luego de regreso en Buenos Aires.
Música y danza
El bandoneón se convirtió en el instrumento emblemático del tango, junto con el piano, el violín y la guitarra.
La danza se caracteriza por su abrazo cerrado, la conexión íntima entre los bailarines y los movimientos improvisados, con pasos como ochos, giros y cortes.
Las letras de tango suelen hablar de amor, nostalgia, desarraigo y el barrio, con un tono melancólico muy característico.
Época de oro
Entre los años 30 y 50 el tango vivió su apogeo, con orquestas típicas como las de Carlos Di Sarli, Juan D’Arienzo, Aníbal Troilo y la voz inolvidable de Carlos Gardel, ícono máximo del género.
El tango hoy
Buenos Aires tiene milongas (lugares donde se baila tango) todas las noches, en barrios como Almagro, San Telmo y Villa Urquiza.
Cada agosto se celebra el Festival y Mundial de Tango, que atrae bailarines de todo el mundo.
En 2009, la UNESCO declaró al tango como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El tango es más que música y danza: es una forma de sentir porteña, una mezcla de pasión, nostalgia y elegancia que sigue viva en las calles de Buenos Aires.
0 Comentarios